Primero de Bachillerato                                                Lengua española y Literatura                                                           IES Pedro Jiménez Montoya

         Lengua española y Literatura. 1º Bach.  @          Curso 2009-2010

 
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DOCUMENTOS

DE ESTUDIO

Tarea comunicativa con evaluación

 

 

La calidad de vida

Martha Nussbaum y Amartya Sen

Ed. FCE, México, 1996

Edición original: The Quality of Life, Ed. Oxford University Press, London, 1993

 

II. CAPACIDAD Y BIENESTAR

AMARTYA SEN[1]

 

INTRODUCCIÓN

 

La palabra capacidad no es excesivamente atractiva. Suena como algo tecnocrático, y para algunos puede sugerir la imagen de estrategas nu­cleares frotándose las manos de placer por algún plan contingente de bár­baro heroísmo. El término no es muy favorecido por el histórico Capa­bility [Capacidad] Brown, que encarecía determinadas parcelas de tierra -no seres humanos- sobre la base firme de que eran bienes raíces que "tenían capacidades". Quizá se hubiera podido elegir una mejor palabra cuando hace algunos años traté de explorar un enfoque particular del bienestar y la ventaja en términos de la habilidad de una persona para hacer actos valiosos, o alcanzar estados para ser valiosos.[2] Se eligió esta expresión para representar las combinaciones alternativas que una perso­na puede hacer o ser: los distintos funcionamientos que puede lograr[3].

Cuando se aplica el enfoque sobre la capacidad a la ventaja de una per­sona, lo que interesa es evaluarla en términos de su habilidad real para lograr funcionamientos valiosos como parte de la vida. El enfoque co­rrespondiente en el caso de la ventaja social -para la evaluación tota­lizadora, así como para la elección de las instituciones y de la política- considera los conjuntos de capacidades individuales como si constituyeran una parte indispensable y central de la base de información pertinente de tal evaluación. Difiere de otros enfoques que usan otra información, por ejemplo, la utilidad personal (que se concentra en los placeres, la felicidad o el deseo de realización), la opulencia absoluta o relativa (que se concentra en los paquetes de bienes, el ingreso real o la riqueza real), la evaluación de las libertades negativas (que se concentra en la ejecución de procesos para que se cumplan los derechos de libertad y las reglas de no interferencia), las comparaciones de los medios de libertad (por ejemplo, la que se refiere a la tenencia de "bienes primarios", como en la teoría de la justicia de Rawls) y la comparación de la tenencia de recursos como una base de la igualdad justa (como en el criterio de la "igualdad de recursos" de Dworkin).

Algunos autores han discutido, ampliado, usado o criticado los diferen­tes aspectos del enfoque sobre la capacidad, y como consecuencia las ventajas y dificultades del enfoque se han hecho más transparentes[4]. Se necesita, sin embargo, una explicación más clara e hilvanada de todo el enfoque, en particular debido a algunos problemas de interpretación que han surgido en su evaluación y uso. En este capítulo intento aclarar el análisis en un nivel elemental. También trataré de responder brevemen­te a algunas críticas interesantes que se le han hecho.

 

2. FUNCIONAMIENTOS, CAPACIDAD Y VALORES

Quizá la noción más primitiva de este enfoque se refiere a los "fun­cionamientos". Los funcionamientos representan partes del estado de una persona: en particular, las cosas que logra hacer o ser al vivir.

La capacidad de una persona refleja combinaciones alternativas de los fun­cionamientos que ésta puede lograr, entre las cuales puede elegir una colección.4 El enfoque se basa en una visión de la vida en tanto combi­nación de varios "quehaceres y seres", en los que la calidad de vida debe evaluarse en términos de la capacidad para lograr funcionamientos valiosos.

Algunos funcionamientos son muy elementales, como estar nutrido adecuadamente, tener buena salud, etc., y a todos éstos podemos darles evaluaciones altas, por razones obvias. Otros pueden ser más comple­jos, pero seguir siendo ampliamente apreciados, como alcanzar la auto-dignidad o integrarse socialmente. Sin embargo, los individuos pueden diferir mucho entre sí en la ponderación que le dan a estos funciona­mientos —por muy valiosos que puedan ser— y la valoración de las ven­tajas individuales y sociales debe tener en cuenta estas variaciones.

Por ejemplo, en el contexto de algunos tipos de análisis social, al tratar con la pobreza extrema en las economías en desarrollo, podemos avan­zar mucho con un número relativamente pequeño de funcionamientos centralmente importantes y de las capacidades básicas correspondientes (por ejemplo, la habilidad para estar bien nutrido y tener buena vivien­da, la posibilidad de escapar de la morbilidad evitable y de la mortali­dad prematura, y así sucesivamente). En otros contextos, que incluyen problemas más generales del desarrollo económico, la lista puede ser mu­cho más larga y diversa.

Es preciso hacer elecciones al delinear los funcionamientos importan­tes. El formato siempre permite que se definan e incluyan "logros" adi­cionales. Muchos funcionamientos carecen de interés para la persona (por ejemplo, utilizar un determinado detergente que se parece mucho a otros detergentes)[5]. No se puede evitar el problema de la evaluación al seleccionar una clase de funcionamientos para describir y estimar las ca­pacidades. La atención se debe concentrar en los temas y valores sub­yacentes, en términos de los cuales algunos funcionamientos definibles pueden ser importantes y otros muy triviales e insignificantes. La nece­sidad de seleccionar y discriminar no es un obstáculo ni una dificultad insalvable para la conceptualización del funcionamiento y de la capa­cidad.

 

3. OBJETOS-VALOR Y ESPACIOS EVALUATIVOS

En un ejercicio evaluativo, podemos distinguir dos preguntas diferen­tes: 1) ¿Qué son los objetos de valor? y 2) ¿Cuán valiosos son los ob­jetos respectivos? Aunque formalmente la primera pregunta es un aspec­to elemental de la última (en el sentido de que los objetos de valor son los que tienen ponderaciones positivas), la identificación de los objetos de valor es, no obstante, sustantivamente el ejercicio primario que hace posible tratar la segunda pregunta.

Además, la misma identificación del conjunto de objetos-valor, con ponderaciones positivas produce una "jerarquía de dominio" (x es por lo menos tan alta como y si rinde por lo menos tanto como ésta de obje­tos valiosos). Esta jerarquía de dominio, en la que se pueden demostrar propiedades de regularidad como la transitividad, puede en realidad distanciarnos —y bastante— en el ejercicio evaluativo[6].

La identificación de los objetos de valor especifica lo que puede ser lla­mado un espacio evaluativo. Por ejemplo, en un análisis común utilitario, el espacio evaluativo consiste en las utilidades individuales (definidas en los términos usuales de placeres, felicidad o satisfacción de deseos). De hecho, un enfoque evaluativo completo implica cierta clase de "limitacio­nes informativas", de manera que se elimine el uso directo evaluativo de varios tipos de información, es decir, de los que no pertenecen al espa­cio evaluativo[7].

El enfoque sobre la capacidad se interesa principalmente en la iden­tificación de los objetos-valor, y considera al espacio evaluativo en tér­minos de funcionamientos y capacidades para funcionar. Por supuesto, éste es en sí mismo un profundo ejercicio de evaluación, pero responder a la pregunta 1), sobre la identificación de los objetos de valor, no pro­porciona, por sí sola, una respuesta particular a la pregunta 2) con res­pecto a sus valores relativos. Esta última requiere un ejercicio de evalua­ción adicional. Varias formas sustantivas de evaluar los funcionamientos y capacidades pueden pertenecer al enfoque sobre la capacidad general.


 

[1] Por sus provechosos comentarios, agradezco a G. A. Cohen, Partha Dasgupta, Jean Dréze, Hilary Putnam, Ruth Anna Putnam, Martha Nussbaum, Derek Parfit, John Rawls, John Roemer y Thomas Scanlon.

[2] Esto ocurrió en la Conferencia Tanner que se dio en la Universidad de Stanford en mayo de 1979 ("Equality of What?"), y posteriormente publicada en Sen (1980). Entonces se presentó la razón para concentrarse en la capacidad en el contexto específico de la eva­luación de la desigualdad. He tratado de explorar la posibilidad de usar la perspectiva de la capacidad para analizar otros problemas sociales, como el bienestar* y la pobreza (Sen, 1982a, 1983c, 1985b), la libertad y el estar libre [el autor usa en inglés las palabras liberty y freedorn; aunque son similares y comparten el significado en tanto hacen referencia al poder de actuar y elegir sin coacción, la primera implica más el poder de elegir y actuar y se usa en casos más generales; la segunda se usa más para indicar la ausencia de restric­ciones o libertades particulares, por ejemplo: en el caso correspondiente a estar libre del paludismo y de la esclavitud, pero el uso es en muchos casos ambivalente. Sin embargo, en términos generales, podemos decir que la primera se refiere a la libertad en sentido posi­tivo y la segunda en sentido negativo, como la ausencia de algo perjudicial para la per­sona. (T).] (Sen, 1983a, 1988a, 1992), niveles de vida y desarrollo (Sen, 1983b, 1984, 19876, 1988b), la discriminación sexual y las divisiones sexuales (Kynch y Sen, 1983; Sen, 1985c, 1990b), así como la justicia y la ética social (Sen, 1982b, 1985a, 1990a).

[3] Aunque en el momento en que propuse este enfoque no me di cuenta de sus relacio­nes aristotélicas, es interesante observar que la palabra griega dunamin, que Aristóteles empleó para tratar un aspecto del bien humano y a la que a veces se traduce como "poten­cialidad", puede traducirse también como "capacidad para existir o actuar" (véase Lidell y Scott, 1977, p. 452). Martha Nussbaum (1988) ha estudiado brillantemente la perspectiva aristotélica y su relación con los recientes intentos de elaborar un enfoque basado en la capacidad.

 

[4] Si hay n funcionamientos importantes, entonces el grado en que una persona logra to­dos respectivamente puede ser representado por n-tuples (esto es, n-conjuntos de [varios] elementos). Hay ciertos problemas técnicos en la representación y análisis del funciona­miento de n-tuples y de los conjuntos de capacidad, que pueden consultarse en Sen (1985b, caps. 2, 4 y 7).

 

[5] Bernard Williams (1987) trata este tema en sus comentarios a mis Conferencias Tan­ner sobre el estándar de vida (pp. 98-101); también puede verse Sen (1987b, pp. 108-109). Sobre la necesidad inescapable de evaluar diferentes funcionamientos y capacidades, véa­se Sen (1985b, caps. 5-7). Al igual que la concentración en el espacio de los productos primarios en el análisis del ingreso real no implica que se deba considerar cualquier pro­ducto como si fuera igualmente valioso (o, de hecho, como si tuviera algún valor), concen­trarse de manera similar en el espacio del funcionamiento no implica que se deba tomar a

[6] Sobre ésta y otras formulaciones y usos de la jerarquía de dominio, véase Sen (1970, caps. 1,* 7* y 9*).

[7] Respecto al papel fundamental de la base de información, y la formulación y uso de limitaciones informativas, véase Sen (1970, 1977) y D'Aspremont y Gevers (1977).

 

 

 

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