REALIDAD Y FICCIÓN                                                                                                                                        LECTURA, COMENTARIO, CREACIÓN                                                                                                                                                                                 Edición de la página

            Lengua y literatura     

   Web de la profesora Mercedes Laguna

 I.E.S. "Pedro Jiménez Montoya" Baza (Granada) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los orígenes del teatro en España

                        Los orígenes del teatro en Francia

 

                        El teatro en el siglo XV en España

 

 

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Los Reyes Magos
         (Chartres, h. 1200)

             Enlace: Auto de los Reyes Magos

Literatura de la Edad Media

Los orígenes, formación y desarrollo del teatro

 

Texto en Word

 

Los orígenes, formación y desarrollo de este género coinciden, en general, en diversas literaturas europeas: francesa, italiana, catalana... Se pueden distinguir dos modalidades teatrales: el teatro religioso y el teatro profano.

 

El teatro religioso habría nacido al amparo de los templos, vinculado a las representaciones litúrgicas. Las obras se agruparían en dos ciclos: el de Navidad y el de la Pasión y Resurrección de Cristo. Las primeras representaciones se llevaron a cabo dentro de los templos, con una escenografía muy simple, cuando la había; luego salieron y necesitaron un escenario propio, colocado sobre un tablado al aire libre, fijo o montado en carros. Las actitudes cada vez más procaces de los actores llevaron a la prohibición del teatro en las iglesias.

 

En cuanto al teatro profano, se supone que sería representado por los juglares en sus actuaciones, en las que incluirían danzas, mimos y espectáculos parateatrales. Se alude en los documentos a estas representaciones con el nombre de «juegos de escarnio», que debían de ser farsas burlescas propias para un ambiente popular.

 

Sin embargo, apenas conservamos textos teatrales medievales en castellano, lo que ha llevado a pensar que el teatro fue prácticamente inexistente en Castilla, frente a lo que ocurrió en otras partes de Europa o, dentro de la Península, en el ámbito lingüístico catalán. Sin embargo, los abundantes testimonios de sínodos, concilios, leyes y otros documentos sugieren la representación en los últimos siglos medievales de espectáculos teatrales o, más bien, semiteatrales por parte de juglares, músicos, hombres y mujeres «salvajes», etc.

 

Con todo, hoy sólo conservamos, del teatro medieval anterior al siglo XV, 147 versos de la Representación de los Reyes Magos de la Catedral de Toledo, obra de finales del siglo XII. También conocemos algunos textos dialogados, que, quizás, llegaron a ser dramatizados de algún modo, probablemente como lectura para oyentes, donde el lector remeda la forma de hablar de cada uno de los personajes, según se dice todavía en el prólogo de La Celestina.

 

 

(Ignacio Bosque, Domingo Ynduráin y otros.

Lengua castellana y Literatura. 1º de Bachillerato. Ed. Akal, Madrid, 2003.)

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En Francia

Vers la fin du XVe siècle

http://www.geocities.com/el_mundo_gotico/el_arte_gotico.htm

 

 

Vers la fin du XVe siècle, Paris compte environ  40.000 habitants. Pour la plupart, ils vivent très modestement  et sont totalement illettrés. L’instruction  religieuse est le seul moyen de diffusion de la culture. C’est autour des églises que naissent les universités.

L’enseignement se fait de la manière la plus simple: puisque le peuple ne sait pas lire, on l’instruit par les images : les vitraux des cathédrales, les tableaux, et les statues sont comme des livres, alors que le spectacle d’animation est assuré par le théâtre. Dans les fêtes religieuses, les offices s’alternent avec les représentations sacrées mises en scène sur le parvis de l’église : les miracles inspirés de la vie de la Vierge et des saints et les mystères qui représentent des épisodes des la vie de Christ.

Mais le peuple veut aussi de spectacle plus amusant et alors, dans les intervalles, les jongleurs  jouent des pièces profanes, que s’appellent jeux ou farses. Ce sont des pièces simples et courtes, souvent licencieuses et grossières.   

 

Texto extraído del libro: Notre-Dame de Paris. Victor Hugo. Ed. Chat Noir. Adaptation de Lucia Bonato. Génova, 2003.

(Publicado en España por la Editorial Vicens Vives).

 

 

 Rosetón de la Catedral de Notre Dame - Francia: En la Edad Media, todos los vanos de Notre-Dame tenían vidrieras magníficas. Todo fue destruido en el siglo XVIII, excepto tres grandes rosetones, de excepcional calidad.

 

http://www.losviajeros.com/fotos/europa/paris/index.php?lg=s&fn=paris1023

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 El teatro en el siglo XV en España

 

El teatro del siglo XV

 

Existen ya variados testimonios de que en siglo se desarrollaba cierta actividad teatral Castilla, e incluso conservamos diversos textos teatrales, más frecuentes cuanto más nos acercamos al final de la centuria. No obstante, conviene indicar que durante la Edad Media, y aun en el siglo XVI es difícil distinguir con nitidez entre el puro espectáculo teatral y las distintas conmemoraciones, celebraciones, ferias y fiestas. Mientras no existan lugares específicos en los que representar las obras dramáticas, la separación entre teatro y fiesta civil resulta problemática. Ello hace que ciertas manifestaciones literarias, habitualmente consideradas fuera del género teatral, pudieran estar presentes en los espectáculos públicos gracias a los elementos de teatro que contienen: coplas, coloquios, diálogos, romances dialogados, villancicos, canciones, etc.

 

Es posible, por ejemplo, que pudiera ser dramatizada la anónima Danza general de la muerte, de finales del XIV o principios del XV. Forma parte de un grupo de largos poemas, las danzas macabras o danzas de la muerte, abundantes en la literatura europeaText Box: 365
 del final de la Edad Media, sobre todo en la francesa. Esta época está dominada por la obsesión con la muerte tanto en las predicaciones como en el arte y en la literatura, obsesión que proviene de factores ideo lógicos (la conciencia de vivir en un mundo en crisis, donde el individuo aparece sometido a tensiones y fuerzas que es incapaz de controlar e incluso comprender), así como de factores sociales (las epidemias de peste que diezmaban periódicamente a la población). En las danzas, la Muerte invita a un siniestro baile a todos los nacidos, desde los más poderosos al campesino más humilde. Hay, pues, una especial insistencia en el poder igualatorio de la muerte que, sin duda, implica una abierta sátira social:

 

Rey fuerte, tirano, que siempre robaste

todo vuestro reino e fenchistes el arca,

de facer justicia muy poco curaste,

según es notorio por vuestra comarca:

venid para mí, que yo só monarca

que prenderé a vos e a otro más alto...

 

Sin embargo, no se cuestiona la desigualdad en la vida, ya que la igualdad sólo llega tras la muerte. Las posibilidades dramáticas de las danzas macabras se seguirán aprovechando en diversas obras teatrales de los siglos XVI y XVII.

 

Del típico teatro religioso medieval se conocen diversas manifestaciones dramáticas desde mediados del siglo XV. Estas obras, llamadas autos, se representarían en carros o escenarios móviles durante la festividad del Corpus y constituyen el antecedente de lo que más tarde serán los autos sacramentales. Conservamos, además, algunos dramas religiosos, como dos obras de los ciclos de Navidad y de la Pasión del aristócrata Gómez Manrique, o un Auto de la Pasión atribuido a Alonso del Campo. Característico del teatro navideño es un personaje que luego será muy importante en todo el teatro posterior: el pastor bobo. Presentado como descreído a causa de su ignorancia, es el personaje central de la representación, que concluye con su conversión final. Posee, por tanto, un valor alegórico, más allá de su diseño cómico primario.

 

A finales de siglo, tenemos ya también notables muestras de teatro profano. En su aparición es fundamental el refinamiento en los gustos de la nobleza, que comienza a dar acogida en sus palacios a las representaciones dramáticas. El teatro popular, inseparable de la fiesta, pasa de la calle a los espacios interiores y, entonces, se transforma y adecua a las nuevas circunstancias de lugar y público: se convierte en teatro cortesano.

 

En esta transformación tiene una enorme importancia la labor del primer gran autor teatral castellano: JUAN DEL ENCINA. De orígenes modestos, su valía le hace destacar como músico y poeta, y también como actor y autor dramático. Estas facetas las desarrolló en la localidad salmantina de Alba de Tormes al servicio de los duques, en cuya corte se representaron sus creaciones. Son obras tanto religiosas como profanas  (navideñas, carnavalescas...).  Aunque muy influido por Virgilio, de quien llegó a realizar traducciones muy libres de sus Églogas, lo más significativo de su teatro es, a diferencia de los aristocráticos pastores virgilianos, la utilización de personajes campesinos —los pastores del teatro religioso— que hablan un lenguaje rústico y chistoso.

Coincidiendo con el cambio de siglo, Encina marcha a vivir a Roma, lugar donde confluyen entonces muchos de los mejores artistas de su tiempo, cuando el Renacimiento italiano se encuentra ya en plena efervescencia. De entre sus obras de esta época merecen destacarse la Égloga de Fileno, Zambardo y Cardonio, la Égloga de Plácida y Victoriano y la Égloga de Cristino y Febea. En las tres se advierte ya una técnica relativa- mente compleja, así como cierta proximidad al concepto renacentista del amor, al exaltar el amor pagano.

 

Text Box: Página de la Égloga de Plácida y Victoriano de Juan del Encina.

 

Durante la segunda mitad o a finales del siglo XV, habían nacido ya también otros importantes autores teatrales que escribirán sus obras durante la centuria siguiente: Lucas Fernández, Gil Vicente, Torres Naharro, etc. El género teatral en castellano se desarrollará desde entonces con pleno vigor.

Y, desde luego, no debe olvidarse que la obra literaria más importante de este siglo, La Celestina, aunque de modo muy peculiar, es también una obra de teatro.

 

 

 

(Ignacio Bosque, Domingo Ynduráin y otros.

Lengua castellana y Literatura. 1º de Bachillerato. Ed. Akal, Madrid, 2003.)

 

 

 

 

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