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REALIDAD Y FICCIÓN Información, cultura, ciencia, historia, deportes, idiomas, creatividad, salud I.E.S. "Pedro Jiménez Montoya" Baza (Granada) |
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La simbología de la ventana. Herminia Pérez Sobre el poema "Velas". Alba Jiménez y Antonio Castillo
Fotografías: Joaquín Peña-Toro y José Antonio Fernández Montaje: Ramón Gómez Martínez
Bienvenidos todos a este día de celebración. Vamos a cerrar el curso y a dar las gracias, porque es de bien nacidos el ser agradecidos. A partir de este curso, (aunque ya el año pasado comenzamos a prepararlo con distintas actividades) nuestro Centro desarrolla dos Planes diseñados en principio por la Consejería de Educación, que tienen la finalidad de potenciar el aprendizaje de los alumnos y ampliar su cultura. Se trata del Proyecto de Lectura y del Proyecto de Biblioteca, dos planes unidos porque comparten herramientas básicas: los libros, la lectura, la comprensión de lo que leemos, y la capacidad de transmitirlo. En cada Centro de enseñanza estos dos planes se organizan de una manera concreta, según lo van pensando y llevando a cabo las personas que se encargan de ellos. Y en ese desarrollo concreto participan tanto los profesores, como los alumnos, los padres y las madres de los alumnos y otras personas vinculadas al Centro. Aquí, en el Instituto Jiménez Montoya, hemos tenido la suerte de contar con un gran número de colaboradores que se han tomado su tarea con mucha ilusión. Esperamos que para el próximo curso sean muchos más. Aquí la tarea es de vosotros, los alumnos: tenéis que animar a vuestros padres a colaborar: a venir a hablarnos de sus lecturas favoritas, de sus películas favoritas, de su trabajo. Al comenzar el próximo curso os daremos una lista con las distintas actividades en las que pueden colaborar. Como yo soy la coordinadora de estos Proyectos, me toca a mí hacer balance y convocaros para que demos las gracias, delante de todos a los colaboradores. Tendría que haber venido el Instituto entero, pero, como hay problemas de espacio, hemos escogido tres grupos. Los grupos directamente relacionados con los padres colaboradores este año: 1º ESO B. 2º ESO B, 3º ESO B. Coincide que estos tres cursos son bilingües, por tanto, los poemas que he escogido para que den fondo a esta reunión, están en inglés y en español. Nuestra celebración de hoy se llama Velas y ventanas: The Candles and the Windows. Las ventanas y las velas de estos dos poemas de Kavafis que vamos a leer y a comentar actúan como metáforas, unas metáforas muy amplias y creadoras, porque se pueden aplicar a la mayoría de los ámbitos de nuestra vida. Espero que nos animemos –todos- y a lo largo de la celebración comentemos algo sobre estos dos poemas.
Aportación de Herminia Pérez Cifuentes Madre de un alumno del Centro. Colaboradora en el Proyecto de Lectura y Biblioteca La simbología de la ventana
Las ventanas sólo son útiles si son transparentes y las abrimos, bien para mirar hacia dentro o hacia fuera. Mirando a través de ellas, abriéndolas para que nos inunden los sonidos y aromas de la calle podremos ir creciendo. Una ventana cerrada sirve para observar el mundo a través de los cristales pero no para conectarnos con él. Una ventana abierta te deja percibirlo pero seguimos estando en esa habitación solitaria y vacía a no ser que también la utilicemos para escapar, para salir al exterior. Pero me pregunto yo ¿Porqué utilizar una ventana? Lógicamente cuando queremos salir o entrar utilizamos puertas. Salir o entrar por una ventana es romper los moldes establecidos, es saltarnos las normas. La ventana en poesía es posibilidad. Esta idea que simboliza la ventana se conjuga perfectamente con la comprensión de códigos sociales que no podemos desatender: para la conciencia colectiva “el entrar o salir por la ventana” es un acto delictuoso, reñido absolutamente con las normas establecidas por la sociedad. Es, en el fondo, entrar o salir de mala manera. […] La ventana nos lleva al alma, nos hace volar más allá del pasado y del futuro hacia un no espacio- tiempo que es la espiritualidad (alma y espíritu entendidos en su acepción más amplia, dependiendo de las creencias de cada uno). Y cuando viajamos de esta manera siempre vamos solos, como cuando en la escuela parecíamos quedarnos en la inopia, siempre justo con los ojos puestos en una ventana. El maestro iba desapareciendo hasta hacerse murmullo y nuestra mente volaba, no a través de la pizarra o del pupitre del compañero, sino a través siempre de la ventana. Así desde niños, nos hemos escapado por ella hacia ese mundo lleno de ruidos o de calma, de coches y trenes o de rosas y agua que persistentemente encontrábamos repiqueteando en sus cristales. Y ahora, es por la ventana por la que miras para ver esa otra ventana de tu escuela, ese patio y esas canciones cantadas a coro que en forma de eco te llevan, te traen y te mecen. Nos lo describe Martín Gaite cuando dice: (…) y lo que hacía no era propiamente escribir, sino mover los dedos con gestos muy precisos para que la luz incidiera de una forma determinada en un espejito como de juguete que tenía en la mano y cuyos reflejos ella recogía desde una ventana que había enfrente, al otro lado del río. Se une con la madre que no habita ni el pasado ni el futuro sino en otra dimensión que existe más allá del horizonte. La ventana es lo más parecido al cine, a la fotografía. El poeta, el artista en general, la utiliza para atrapar instantes, situaciones, sensaciones y provocar emotividad en nosotros. Y eso es justo lo que hace Cavafis: no encuentra las ventanas de la habitación; necesita urgentemente un cambio de aires, incluso un viaje, porque se ahoga en su vida actual. Pero a la vez teme el paisaje que le mostrará. En esa ventana tan temida y buscada cabe todo: dolor, temor a lo desconocido, a lo diferente, a mostrarse como es, pero también la necesita porque tras la ventana está el amor, la amistad, la pasión y los deseos. En esa especie de locura en la que se encuentra sabe, sin embargo, que tendrá que encontrar una salida. , porque lo heroico es abrir la ventana, salir, ver y vivir a pesar de las dificultades que nos encontremos dentro y fuera de nosotros mismos. Y porque, como creativo, no le quedará otra opción que el comunicar. El concepto de viaje queda también claro en Carmen Martín Gaite cuando hablándonos de su madre dice: Estaba mucho más allá, en ese más allá ilocalizable adonde precisamente ponen proa los ojos de todas las mujeres del mundo cuando miran por una ventana y la convierten en punto de embarque, en andén, en alfombra mágica desde donde se hacen invisibles para fugarse. Es el vuelo de la mente, el viaje al que toda ventana es capaz de llevarnos a poco que sepamos mirar a través de ella. No es precisamente para Martín Gaite mirar por la ventana mirar la vida pasar sino, ir en busca de ella. No vive más el que más veces sale al espacio abierto sino el que, utilizando la ventana, la imaginación, siente intensamente. Es imposible vivir sin ventanas, todas son hermosas, las que nos llevan hacia nosotros mismos y las que nos llevan al exterior. Hemos visto aquí muchas y también muchas se han quedado fuera, pero creo que juntos hemos entendido la necesidad del ser humano de construir una propia para no sentirse solo. Da igual que se mire con los ojos abiertos o cerrados, que lloremos o riamos asomados a ella, pues lo esencial es que siempre nos llevará hacia el infinito para encontrar otros mundos posibles.
Pero de la habitación a que pertenecía esa ventana nada podría decirse con certidumbre, sino que tal vez era una mezcla de muchas habitaciones, de todas en las que ella se sentó alguna vez a mirar por la ventana. (Carmen M. Gaite)
Herminia Pérez Cifuentes Madre de un alumno del Centro. Colaboradora en el Proyecto de Lectura y Biblioteca
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El poema
me ha hecho reflexionar sobre la vida. Las velas me recuerdan, como
creo que describe el autor, a los días, cuando empieza un día es
como la vela que acabas de encender, alumbra poco al alba, con una
luz especial, luego la llama se vuelve alta, espléndida, como la
mañana. Después la llama empieza a perder vida, luz, pues la vela
está a punto de consumirse del todo, y esto le da al ambiente una
luz con unos colores espectaculares y a la vez muy tristes porque la
luz se extinguirá de un momento a otro dejando la habitación en las
más oscuras tinieblas, al igual que el crepúsculo. 2º ESO B -------------------------------------------------------------------------------------------------------- Mi interpretación ha sido diferente a la de Alba, yo creo que el autor presenta en este poema un sentimiento de nostalgia (y quizá algo de compasión) por los tiempos pasados. Yo me he fijado no en las velas encendidas, sino en las apagadas. Esas velas apagadas creo que representan los días pasados, días que añora el autor. Creo que también hay una mención a la vejez, como le da pena al autor el hecho de envejecer (la referencia está en los últimos dos versos). Menciona también los días pasados hace poco tiempo, los que todavía tienen consecuencias en el presente. Creo que este poema se podría describir con la frase hecha: "Todo tiempo pasado fue mejor". Hay una sensación de nostalgia y autocompasión. De todas maneras, veo que se refiere al principio a las posibilidades maravillosas que ofrece el futuro. Creo que si nos refugiamos en el pasado no mejoraremos mucho.
Antonio Castillo 1º BCNA
Alumnas de 3º ESO B Lectura del poema de Machado "Retrato"
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